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El pequeño Nicolás, un mal endémico

Leo el otro día un artículo muy interesante sobre el Poder del Branding y el Pequeño Nicolás, y de cómo había podido o sabido trepar en la escala social política española con suma facilidad. Realmente, cuando se hace un análisis de por qué llegó a tener ese nivel de influencia, o cómo logró que se le abrieran las puertas de tantos sitios. No debemos olvidar la figura de nuestros influenciadores.

Seguro que con esto que escribo no gano amigos, y encima que son pocos me meto en estos fregados. Pero qué diferencia al Pequeño Nicolas de un Influenciador/Networker? lo leí el otro día en un mensaje de Facebook de Ana Santos y que generó bastante polémica o bastantes comentarios. Los influenciadores por networking, no son más que vendedores piramidales, lo mismos podrían vender tupperwear o una termomix, que dar una conferencia sobre la importancia del social media en la lactancia de los lémures tuertos.

Estas personas tienen detrás suyo, mucha gente que quiere ser como ellos, y a su vez estos otros más de lo mismo. Yo mismo fui un influencer jr., y no se me daba mal, bueno realmente se me daba fatal, porque soy un poco bocas 😉 y para ser influenciador, hay que tener una sonrisa un poco más cínica. Pero supe cambiar o eso creo, metí todas las energías que gastaba en esto en tratar de levantar una empresa y en mejorar en mis habilidades personales.

Por eso me da gracia cuando la gente va por ahí, hablando de elixires milagrosos, que harán que vuestra reputación crezca como la espuma, ya que mucho de estos amigos influenciadores que viven con 300€, y se les hace muy complicado rentabilizar su popularidad, ya que no tienen un fin claro, más allá de ser conocidos y que los inviten a saraos.

Ya lo decía Simon Sirek en su teoría del Círculo Dorado, donde planteaba que las empresas que triunfaban, lo hacían de adentro hacia afuera, desde el por qué? hasta el qué? Mucha gente no se toma el tiempo o le da miedo no saber el por qué? hace las cosas. Por eso mismo amigos, que no os vendan la burra, todo en la vida es esfuerzo, y todo lo que se gana fácil, se pierde de la misma forma.