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Mudando de piel a cada paso

Una de las cosas que estoy aprendiendo con el paso de los años, y que todavía me cuesta, es olvidar a las personas que se me cruzan en la vida. Está claro que cada momento vivido es único y que nos prepara para el siguiente. Casi siempre (aunque menos de lo que debe ser) estas experiencias nos dejan sabiduría, conocimiento, lo que viene a ser experiencia. Cada una de ellas, en menor o en mayor medida, van definiendo la persona en la que nos vamos transformando. Yo soy de las personas que no ve grises en cuanto a amistades y relaciones, y eso sin duda es algo muy complicado y doloroso en muchos casos.

Tengo claro que todo esto, va dejando poso y nos va moldeando. Que sin estas experiencias, traumáticas, buenas, malas, imprescindibles y sobre todo humanas, no podríamos avanzar en esta vida. Cada cambio, cada suceso, hace que ajustemos nuestro prisma y mejoremos el enfoque de nuestra vida. Por eso cada cambio de piel que realizamos, y más en estas fechas, es necesario. Dar el siguiente paso personal o profesionalmente, conlleva algunos sacrificios y la zona de confort en la que nos encerramos es determinante para nuestro futuro. En mi caso, si no cambio de piel, es muy probable que llegue a un estado de frustración, por eso no tengo reparos en cambiar de piel, aunque en el camino vaya dejando amistades, colegas o conocidos.

No quiero que este texto resulte frío y calculador, es más egoísta que otra cosa. Es una necesidad primaria en mi caso, trato de no depender de terceros para mover mi motor, si puedo lo empujo sólo. Porque la motivación viene de dentro, del propio orgullo, de la pasión, de la auto-exigencia y de la necesidad de hacer girar la rueda. Todos necesitamos apoyos: La familia, amigos, compañeros. Pero los apoyos son eso, apoyos, en ningún caso son el motor, son las personas que nos ayudan a no torcernos, a no detenernos, pero nunca serán los que conduzcan por nosotros, eso sería contraproducente.

Por eso queridos amigos, en estas fechas, en las que exaltamos el poder de la amistad y de los buenos propósitos, también es una buena fecha para aligerar nuestra mochila. En especial de gente interesada que nos hace perder tiempo, rondándonos continuamente y absorbiendo nuestra energía, la cuál podemos usar para nuestros propósitos reales y no regalar nuestra energía al mejor postor.